Mientras recojo mi destino del frío suelo de la cocina, trato de recomponerme. Si no quiero que se me note, tengo que pensar algo rápido. ¿Por qué habré gritado? Soy un pelotudo. Protesta y me pregunta, medio dormida aún. -Nada cielo, ganó el “Cheska” con uno menos, ya sabés que me hice de ellos-. Siempre me cree. O yo creo que lo hace. Se lo diré esta noche, a la cena. Puede que todavía no sea tarde para nosotros.
1133k

