7/12/07

Amanece...pronto habrá acabado todo

Cuando los primeros rayos de sol arañan el cielo, Ore Shan alcanza el claro donde tendrá lugar la batalla. Las pisadas en la nieve le advierten del enorme número de sus enemigos. No es esto lo que inquieta a Ore Shan, cuya fuerza supera a la de los míticos caballos de Sanoi-kà y su destreza con la katana no conoce igual en el reino de Ikai-la Tagoi.

Ore Shan no teme a la muerte. Ore Shan, como yo, sólo teme que su causa no sea justa. Ya brilla el acero.

¡Qué el Gran Dragón guíe tu espada, hermano!

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1 Comment:

Anónimo said...
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