Y sin embargo, gracias a las caricias, él se durmió profundamente, plácidamente, casi flotando. Lo malo fue que al despertar, sus problemas seguían allí, esperando tranquilamente al otro lado de la puerta. Ellos no tienen ninguna prisa.
La fuerza es intensa en mi familia. Soy prácticamente ignífugo aunque un gran conductor de la corriente...puede que esto tenga que ver con lo anterior, quien sabe.
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