Estoy cansado, hoy llevo despierto más horas de lo normal. Conduzco un coche extraño de vuelta hacia la que ahora es mi casa. Por la ventanilla entra un aire caliente y busco por la radio algo distinto a lo que está sonando. Recorro el dial hasta que la guitarra de Jimi se me mete por la piel. El efecto es inmediato. Dos lágrimas caen por mi cara. Son las últimas, por esta vez.
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2 Comments:
Muchos contextos pueden convertir a uno en un patético llorica, pero un coche circulando con la ventanilla bajada, calor, una guitarra de banda sonora...espero que fuese de noche... todo eso sí, ese momento sí que permite echar unas lágrimas.
Ya le dije esto a una chica una vez
"preocupate cuando no llore, que me estaré muriendo por dentro"
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